SUGERENCIA DE TRABAJO INTERNO Junio, 2020.

 

Usaremos la energía del día para incorporar un SENSATÓMETRO en nuestra vida.

 

Nos inspiraremos en un texto de Luis Jorge Arnau, escritor, editor y director general de la revista Mexicanísimo.

 

En esta guerra tecnológica, hay un gran invento que olvidaron Zuckerberg y Gates: el sensatómetro, un regulador para retrasar los mensajes en redes sociales y obligar a quien los escribe a reflexionar 3, 4 o 6 horas antes de publicarlos finalmente. 

 

Me parece un desarrollo fundamental y de una utilidad que todos agradeceríamos. En el caso de Trump, el “posponedor” se puede extender hasta por 3 días (desearía que fuera de manera indefinida, pero con eso de la libertad de expresión tal vez sea un exceso).

 

Imaginen: ajustar el botón de acuerdo con el acelere del mensajero, para dar tiempo a reconsiderar la acusación, la ofensa, la mentada o la burrada que aparecerá en las pantallas unos momentos más tarde. 

 

Inclusive, el sensatómetro podría venir acompañado de preguntas como: “¿En verdad quieres publicarlo?”, “¿Estás seguro(a) de lo que afirmas?”, “¿Ya checaste tus fuentes?”, “¿Te suena lógico?”, “¿No se enojará tu amiga si afirmas esto de ella?”, “¿Ya lo pensaste dos veces?”, “¿Tres?”. 

 

Sería maravilloso y ahorraría enojos sociales y tiempo consumido en leer tonterías o noticias falsas. Un sensatómetro que hiciera las funciones de ángel mental, un terapeuta electrónico, y nos invitara a la calma: “Sereno, moreno”; “No te calientes, plancha”; “Bájale dos rayitas”; “Primero respira unas setecientas veces y luego salpicas”. 

 

El mismo aparato podría usarse en las cadenas, para conceder un tiempo de evaluación a quien antes simplemente apretaba la señal de reenvío sin checar al menos si ese periódico existe, si quien critica no está muerto o si la frase célebre no es del Papa sino de Lionel Messi. En especial, el dispositivo serviría para dejar de creer que “pendejear” a los otros es una señal de inteligencia o, siquiera, de madurez emocional.

 

El problema, como siempre, aparecería al querer comercializarlo, porque a nadie nos ha gustado nunca ser sensatos y menos que nos corrijan. Como la intención es simplemente joder, despostillar la honorabilidad de alguien o conseguir aliados políticos, lo que se diga es lo de menos siempre y cuando sirva para fastidiarle la vida a alguien en este martes o en cualquier fecha. 

 

Danos Señor, el meme nuestro de cada día. Sería un mal negocio, no pagaríamos por tener un censor personal, si no somos capaces ni de hacerle caso al corrector ortográfico, que es gratis.

 

La sensatez es equivalente a una dieta, todos sabemos que nos conviene y nos haría vernos mejor, pero a nadie le importa. 

 

EJERCICIO DE ATENCIÓN PLENA: Respiro SIETE VECES profunda, suave y conscientemente; disfruto de mi silencio y coopero con mis sentidos para sincronizarme con mi sabiduría interna, y ser consciente de lo que comparto a los demás a través de los diversos medios. 

 

EJERCICIO DE ESCRITURA. 3 minutos.

“Una mentira repetida mil veces se convierte en realidad” Joseph Goebbels

 

Detecto tres ocasiones “donde no verifiqué la fuente” y resulto ser información falsa:

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ME REGALO 3 MINUTOS.

Las tres herramientas que me ayudarán a “actuar con prudencia, sapiencia y elocuencia” son:

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